Ayer domingo 25 de Noviembre del presente año, el programa periodístico “Cuarto Poder“, reveló una história real sobre una estudiante de nombre Liz Ayvar, de 21 años de la facultad de psicología de la Universidad San Martín de Porres, la estudiante fué “expulsada de dicha casa de estudios por olvidar apagar su celular en hora de clase”, esto ocurrió el pasado 16 de octubre por “haber faltado a las normas sobre deberes de los estudiantes señalados en el artículo 131 del Estatuto” de esa casa de
estudios..
Ahora bien, analicemos la Misión de la Universidad según sus propias palabras escritas en su página web:
Misión:
Nos dedicamos a la formación de profesionales competitivos con sólidos valores humanísticos, éticos y morales.
Contribuímos a la promoción, desarrollo y difusión de la ciencia, la tecnología y la cultura. Proyectamos nuestra acción a la comunidad, propiciando la construcción de una sociedad moderna, justa y equitativa.
Respeto a la persona humana.
Búsqueda de la verdad.
Honestidad, solidaridad, cumplimiento de compromisos.
Equidad y justicia.
Búsqueda de la excelencia.
Calidad en el servicio.
Liderazgo académico y tecnológico.
Actitud innovadora.
Conciencia ecológica.
Trabajo en equipo.
Capacitación constante.
Comunicación efectiva.
Fomento y difusión de la cultura.
Libertad y tolerancia.
Compromiso con el desarrollo del país.
Interpretando:
Nos parece bien y hasta excelente la misión que tiene la universidad con respecto a la enseñanza impartida para con el futuro de sus estudiantes, pero, deja mucho que desear con respecto al suceso que ocurrió en la misma, no cumplieron con lo establecido al tomar esa desición tan contradictório a su misión.
San Martín de Porres, un santo que juntó a perro, gato y pericote, el Santo Patrono de dicha casa de estudios, un hombre santo y justo, dispuesto a ayudar a los mas necesitados, no es ésta actitud del Sr. decano de la Facultad de Psicología de la Universidad, R.P. Johan Leuridan Huys, contrária a la representación del Santo Patrono de ésta universidad.
Aunque la Srta Aybar cometió una falta involuntária, según se corrovoró con el docente que estuvo en dicha clase de Estadística Inferencial, el celular sonó en hora de clase, lo cuál está prohibido, según se entiende, pero, la Srta. Aybar no contestó, por el contrário al percatarse de este hecho apagó su celular y lo entregó al docente, el profesor Ambrosio Tomás Rojas a quien pidió disculpas posteriormente, este echo puede sucederle a cualquier persona, a quién no le ha pasado.
El docente convalidó la historia de Ayvar y aseguró que no hubo ninguna discusión o falta de respeto por parte de la alumna.
Por otro lado, el decano, justificó la expulsión y dijo que “es inconcebible que una persona a pesar de saber que no debe utilizar el celular en clase, lo sigue utilizando”, cosa que no es cierta, la alumna como se corrovoró, no lo utilizó, olvidó apagar el celular antes de entrar a clases y cuando éste sonó, lo apagó y “no lo utilizó” pidiendo las disculpas del caso con toda educación.
La agraviada acudió al Poder Judicial y se inició un proceso penal contra Leuridan, el Consejo de Facultad y los que resulten responsables por la sanción.
El Sexagésimo Juzgado Civil de Lima aceptó una medida cautelar de Ayvar y ordenó que se suspenda la resolución de expulsión y que la joven recupere las clases perdidas así como los exámenes finales correspondientes.
“Nosotros vamos a apelar esa decisión, mientras tanto tenemos que cumplir con la orden del juez”, dijo Leuridan Huys quien consideró además “ridículo” acudir al Poder Judicial por este caso.
La verdad de las cosas, es mas ridículo el haber expulsado a una alumna por un hecho tan sencillo de resolver en casa, que el hecho mismo de hacer valer sus derechos por resultar de justicia, si la universidad está en el segundo lugar de preferencia a nivel nacional, es por que sus alumnos son los que mantienen esa preferencia al tomar la desición de estudiar allí y es por ellos que la universidad está donde está.
Esperemos que ésta “ridícula” actitud por parte de la universidad y quienes están detrás de ésta expulsión, culmine para tranquilidad de ambas partes, haciendo mensión a su Santo Patrono y a la “Misión” de ésta casa de estudios, al Dios mediante.