Quentin Fikke, de nacionalida holandesa, tripulaba un helicoptero de Jakarta a Balikpapan, en Borneo, cuando una tormenta descompuso el aparato. No tuvo más remedio que descender hasta la superficie del mar y sacar su bote salvavidas, disponía de comida suficiente, pero descubrió que no tenía una pizca de agua.
El segundo día de su percance, apareció un delfín que empujó el bote en la misma dirección, sin detenerse, hasta que al cabo de unos días, se encontró frente auna playa de Borneo, solo entonces el delfín dio media vuelta y desapareció.
Muy distinto sería lo sucedido el 8 de Marzo de 1980 en torno a la isla de Iki, en el Japón, se habían reunido unos casi 4000 delfínes que obligaron a los pescadores a regresar al puerto, ¿sería acaso por que el día anterior los mismos pescadores habían matado a 200 delfínes y los cetáceos querían vengar su muerte?